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Miguel León, director de, hasta ahora, documentales y cortometrajes, impactó con su pitch del documental aventurero “El oro de los muertos”, una historia de tesoros y lazos familiares en el México actual. Días después de Pitchbox hemos podido conversar con él acerca de esta experiencia.
Pregunta: Cuéntanos, Miguel, ¿qué te pareció la experiencia de pitchear en Pitchbox?
Respuesta: Bueno, fue todo muy gratificante. Con este proyecto no había hecho aún ningún pitch y tuve que abrirlo al público. Ante la falta de infraestructuras de industria en España, no te queda otra. La experiencia fue muy satisfactoria, fue genial.
P: ¿Qué fue lo que te atrajo de Pitchbox? ¿El formato o pitchear a profesionales consagrados de la industria?
R: Fue un lujo tener a la gente que tenía delante. Además, estuvo muy bien conocer a otros compañeros, ver sus pitchings, conocer otros proyectos... Eso te ayuda a colocar tu proyecto en un baremo, de analizarlo y compararlo con otros. Ayuda a no sentirte tan sólo, saber que hay más locos en el mundo siempre va bien.
P: ¿Cómo conociste Pitchbox?
R: Lo estaba pensando, pero creo que me apareció en El inquilino guionista. Por Facebook o Twitter. Buscando convocatorias y viendo lo que se va haciendo me llegó de rebote.
P: ¿Qué te pareció el formato? Porque tu viniste con un pitch muy cerrado.
R: Yo llevaba ya tres años trabajando en “El oro de los muertos”, desarrollándolo. Empecé por México para moverlo por allí, hice un dossier de venta e hice varias re-escrituras. Estaba muy trabajado. Llevaba algunos meses sin tocarlo, estaba reposando y el hecho que apareciera el pitch hizo que me enfrentara a la película y ver si seguía enamorado de ella y en que estado se encontraba, si estaba coja, le faltaba algo... Y no, fue un re-enamoramiento. Trabajé bastante el pitch, de qué quería hablar, quién era yo, de qué trataba el proyecto, qué buscaba. Y sobre todo reflejar mucho la pasión que hay detrás del proyecto. En el hecho de preparar el pitch, el único miedo que tuve es el de reducir la película a conceptos de venta y poder perder la sinceridad y la pasión que hay detrás.
P: ¿Era tu primera experiencia pitcheando?
R: Sí. Lo era.
P: ¿Ni de forma casual?
R: En México hice un primer teaser y trabajando con mis compañeros con los que desarrollé el dossier de venta, Enrique Manzo (que lleva dentro del proyecto desde sus inicios) y Adrián Zurita, estábamos por ahí y me decían al ver pasar a alguien con quien nos interesara hablar: “Siéntate y pitchéale”. Y claro, era más complicado por tener que hacerlo en dos minutos en lugar de siete. Pero está bien tener que reaccionar ante la presión. Has de saber muy bien las palabras que necesitas decir. Y eso te ayuda a tener muy presente tu película. A reducirla a un par de frases que deben enamorar.
P: Sorprende porque en el pre-pitch viniste muy lanzado y apenas te pudimos aconsejar. Era un pitch prácticamente perfecto. Como director de documentales, ¿qué opinas de que haya un Pitchbox centrado en documentales?
R: Yo creo que es mejor. En este pitch, de los siete proyectos dos éramos de documental. Y hablando con los productores y distribuidores, me comentaban que les había encantado el proyecto pero claro, estaban más centrados en ficción. Pero bueno, está muy bien, porque ya creas el contacto para presentarles los proyectos de ficción que tengo escritos. Yo creo que a la plataforma le iría bien diferenciar entre ficción y documental y que el público sea más específico. Que venga gente directamente predispuesta a invertir en documental.
P: ¿Cómo afrontaste aquel día?
R: Pues estuvo muy bien por vuestra parte haber organizado el pre-pitch, porque ya desde una semana antes vienes mentalizado. Yo me lo tomé como si fuera el propio día del Pitchbox. Así luego vine más tranquilo. Lo había dejado durante tres días. Solamente lo repasé esa mañana.
P: ¿Crees que haber participado en Pitchbox va a beneficiar a “El oro de los muertos”?
R: Sí, desde luego. Como mínimo das vidilla a la película desde ya, das a conocer el proyecto a productores que a partir de ese momento ya te conocen. A partir de ahora sabrán que soy “el de los tesoros” . Sí, es un empujón, una palmadita. Además, te pone los pies en la tierra.
P: ¿Qué te comentó el público en el networking que sucedió a Pitchbox?
R: Todo muy positivo. Todo fueron elogios, la verdad es que no se creían que fuera el primer pitch de este tipo que hacía. Todas eran productoras y distribuidoras de ficción pero es buena señal que aún así se interesen por ti, por tu trabajo, y me auguraron que lo sacaré seguro adelante. Fue un baño de confianza.
P: ¿Qué le dirías a un persona que está en la fase de enseñar un proyecto y que tenga dudas?
R: Primero, le diría que las películas que él o ella puedan tener como referencias, antes de lograr realizarse han tenido cien noes y tres años de estar en un cajón. Lo segundo que esté muy seguro de que lo ha acabado. Yo es lo que más he aprendido con los años. A reescribir y reescribir. Tiendes a pensar que lo segundo o tercero que vomitas en la hoja es lo definitivo y luego te das cuenta que no. Aprendes a borrar. Y lo tercero, que le dedique religiosamente cinco horas al día a buscar talleres, concursos, convocatorias para, como mínimo, relacionarse con gente de la profesión, con otros locos. Que tenga un pitch verbal listo para cualquier momento, que se levante por la mañana con la película clavada en la frente. Paul Schraeder cuenta que mientras escribe un guión lo primero que hace es quedar para comer con un amigo. Entonces empieza a contarle la historia. A mitad de narración se va al lavabo. Si cuando vuelve, el amigo no le pregunta interesado que cómo sigue la historia, es que algo está haciendo mal y él mismo no la tiene clara. Para tener clara una película hay que tener un idilio con ella, para poder defenderla ante cualquiera. Si tú no la defiendes, nadie lo hará por ti. Y que se tire a la piscina con mentalidad de maratón, no de spring.
P: ¿Hubo aspectos de la película que dejaste fuera del pitch? ¿Cómo lo planeaste?
R: En el pitch hice, literalmente, un resumen de la película, la desmembré: los personajes, la historia, dónde iba a parar, quién soy yo, lo que necesito... Y como premisa principal tenía no definirla nunca en negativo. No usar el “no”, “el nunca”, “el a lo mejor”... La definí en positivo y la defendí con seguridad. Fiel a la película que tengo en mente, yendo de frente, mirando a los ojos al público que tenía delante. Son cinco minutos y estás en un ring. No me dejé nada importante fuera, algún pequeño detalle pero nada relevante.
P: ¿Crees que este formato favorece que los profesionales se vean más preparados para vender proyectos aquí o fuera?
R: Sí. Una cosa es tener historias que vender y otra saber venderte. Creo que una generación que domine el pitch será una generación más preparada para la venta y que va a generar confianza en la gente que desee invertir en cine. De alguna manera, así ha sido siempre en países donde ha habido una industria consolidada. Dicen que Samuel Fuller fue un grandísimo pitcheador, que dejaba boquieabiertos a los productores asaltándoles con su pitch en cualquier despacho de los estudios o cualquier restaurante de hollywood.
P: A través de Pitchbox has conocido al Filmarket Hub, ¿qué opinas de la plataforma?
R: Pues me parece genial, hacen falta plataformas así. Y más hoy en día. Ahora que he estado en México he visto lo avanzados y en forma que están a este nivel. Y parece mentira, porque pareciera, en teoría, que España fuera el primer mundo… Pero todos sabemos que a nivel de industria de cine, como tantas otras cosas, estamos en volandas. Cuando uno ve de cerca, como es mi caso, las ganas y plataformas que hay en países como Colombia y México, se da cuenta lo mal que se están haciendo las cosas en este país a nivel de desarrollo de la cultura. Estas plataformas como Filmarcket son las que pueden llevar a suplir esa ausencia de industria. Crear las conexiones, el feedback con la gente, poner al que tiene una idea con el que la quiere comprar. Es tan sencillo como eso. Y en ese sentido me parece una propuesta genial y la voy a seguir de cerca.
P: ¿Cómo ves que se pase de un mercado presencial a uno online?
R: Bueno, de esa forma eliminas el límite geográfico. Yo lo veo ventajoso. Puedes pitchearle el proyecto a un productor que esté en Dinamarca, Canadá o México. Yo solo veo cosas buenas.
Puedes conocer más acerca de Miguel León en su perfil en www.filmarkethub.com